EDICIÓN 2026 · SHAUN EVARISTO · LLEIDA

CREATIVE
LAB

Cuatro días para crear, compartir
y vivir la danza desde otro sitio.

Así vivimos Creative Lab con Shaun Evaristo.

CREATIVE LAB · EDICIÓN 2026 · LLEIDA · SHAUN EVARISTO · CREATIVE LAB · EDICIÓN 2026 ·
EL RECABIO

DENTRO DEL PROCESO
+ EL SHOWCASE FINAL

01. EL DOCUMENTAL

Antes de llegar a escena

Cuatro mañanas con Shaun Evaristo para salir de lo que ya conocíamos y dar espacio al proceso. Entrenar, probar, repetir y descubrir que un mismo movimiento puede contar cosas muy distintas.

En las clases trabajamos la textura, el peso, los silencios y la intención de cada gesto. Entre la búsqueda, las decisiones y el cansancio, la pieza iba tomando forma y nosotros aprendíamos a escucharnos de otra forma.

Este documental nos lleva de nuevo dentro del laboratorio: allí donde aprendimos a confiar en el proceso, antes de compartirlo con el público.

02. EL SHOWCASE

El proceso, frente al público

Lo que durante cuatro mañanas había ido tomando forma en el laboratorio se encontró, finalmente, con el público. En la Terraza de La Lonja compartimos una pieza construida entre todos, con el acompañamiento de Shaun Evaristo.

A escena llegaban las horas de trabajo, las dudas, el cansancio y la confianza que habíamos ido ganando juntos. Cada gesto llevaba algo de ese camino compartido.

El showcase fue el momento de abrir todo ese proceso a los demás. Volver a verlo es recordar qué creamos y, sobre todo, cómo lo vivimos.

UNAS PALABRAS DE LA DIRECTORA

Sandra Macià

Creative Lab con Shaun Evaristo ha sido una experiencia muy intensa, de esas que van mucho más allá de venir a clase y aprender una coreografía.

Durante toda la semana hemos compartido muchas horas de danza, ensayos, cansancio, nervios y momentos de superación. Hemos tenido que estar presentes, adaptarnos a una forma diferente de trabajar, salir de nuestra zona de confort y confiar en el proceso.

Lee la carta completa de Sandra

Trabajar con Shaun nos ha hecho profundizar mucho más en el movimiento: en la textura, en la energía, en el peso, en la intención y en cómo cada gesto puede cambiar completamente según desde donde lo ejecutamos. Hemos trabajado los contrastes, los silencios, la musicalidad y todos aquellos pequeños detalles que hacen que una coreografía deje de ser sólo una sucesión de pasos y empiece a tener vida.

Ha sido un proceso de entender que no todo pasa por hacer más, sino por saber qué queremos transmitir, cómo utilizamos el cuerpo y qué calidad damos a cada movimiento. Un mismo paso puede ser suave, denso, contenido, explosivo o casi imperceptible, y es precisamente ahí donde aparece la personalidad de cada bailarín.

También ha sido una experiencia de grupo. De compartir, ayudarnos, convivir y llegar juntos hasta el showcase final. La actuación fue la parte visible de todo el trabajo, pero lo más importante ocurrió durante el camino: en las clases, en los ensayos, en los momentos de cansancio, en las conversaciones y en aquella energía que se crea cuando muchas personas están viviendo algo especial a la vez.

Nos llevamos nuevas herramientas, mucha inspiración y, sobre todo, una mirada más consciente sobre cómo bailamos y cómo queremos hacer sentir el movimiento. Una semana exigente, pero también muy especial, que seguro seguiremos recordando durante mucho tiempo.

— DIRECTORA DE DANCESCAPE